¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUÉ CARITAS!!!!!!!!!!

Un año más, entre el 4 y el 8 de octubre se está celebrando en Barcelona una nueva edición del Festival de Cine más erótico de nuestro país: la edición número catorce de un evento que, cada vez, reúne a más espectadores.

En más de una ocasión he pensado en acudir, pero luego o me entero de su celebración a toro pasado o, como ahora, suceden imprevistos que me lo impiden. ¿No os pica la curiosidad?

Personalmente acudiría sobre todo a determinadas exposiciones de retratos fotográficos -tema que, cada día me interesa y me atrae más- y a cotillear sobre toda la parafernalia montada alrededor de él como stands, marketing, productos a la venta, juguetes y cositas así. Pero, ¿qué queréis que os diga? Cada vez que veo imágenes con estas caritas no puedo dejar de sonreir.

Siempre me he preguntado si a dicho certamen no van mujeres como espectadoras puesto que no recuerdo ni una sola imagen en que aparezca una mujer ajena a la organización del mismo. ¿Es que también en esto soy un bicho raro o es que aún existe esa hipocresía social en nuestros días?

El cine porno de toda la vida, al que ahora llaman erótico, no es que se encuentre entre mis favoritos, pero también es cierto que crecí entre pelis "ocultas" de Peter North, de Janine -me encantaba esa mujer que no se dejaba penetrar por varones-, de Sierra (no lo soportaba), de Tracy Lords -que como vampira de "Blade" está horripilante-, de Rocco Sifredi (la elegancia hecha actor porno), de Asia Carrera, -dulce, guapa y "muy creíble" en sus interpretaciones- y de alguno más para olvidar como Ron Jeremy o Nina Hartley a la que podéis ver en la actualidad a la izquierda de esta foto.

Lo que sí os confieso que me resultaría incomodísimo, sería ser sacada al escenario para formar parte de los grotescos espectáculos que se suelen representar con "inocentes" señores de a pie. Para alguien como yo que, cuando iba al circo, rompía los tickets para no saber si le tocaban los regalos de la tómbola, subirse en esos tablones y dejarse hacer delante de la muchedumbre carroñera y ávida de sexo...Pues eso, que me moriría de la vergüenza.

Claro que también es cierto que, contemplar escenas como las que aquí os presento, con todos mis respetos, provocaría sonoras carcajadas que me acompañarían durante el tiempo que recordase dichas "visiones".

No me negaréis que a más de un@ pondríais de esta guisa y hala, a probar durante un ratito el tacto de la incansable fusta. ¿Algún voluntari@?

...Y por cierto, ¡qué maravilla de botas!