Hambre de saber qué fue de todo aquel al que mordí, alguna vez, el corazón...Hambre de sensaciones casi olvidadas y, siempre, soñadas...Hambre de caricias maternas y de risas paternas.
Hambre de justicia para los que sufren, que son los mismos de ayer y serán los mismos de mañana...Hambre de lluvia que riegue mi piel con un saltarín derroche de gotas...Hambre de silencio en esta ciudad que nunca duerme.
Hambre de conocimientos ocultos, de poco conocidos secretos, de saberes nuevos...Hambre de remojar mis pies entre las olas heladas de mi bravo Atlántico...Hambre de luchar por esas utopías que, una tarde, se sentaron al pie de mi camino.
Hambre de mirar más allá de tu mirada, arañando tu alma y atravesando tu corazón...Hambre de María, mi niña tan esperada y tan desesperada por venir...Hambre de tiempo para invertir en tantas cosas que me son imposibles, tan imposibles como lograr que el día tenga 28 horas.
Hambre de Rosario y de Gwylnet, esas dos mujeres que me usan para dar a conocer sus historias...Hambre de Morfeo que, últimamente, me visita poco y de forma desordenada...Hambre de acariciarte, lamerte, morderte, desesperarte, arañarte, poseerte y de enloquecerte por entero.
Hambre de regresar a tantas ciudades amadas y de descubrir decenas tan deseadas...Hambre de una pradera verde, mullida, plagada de rojas y pequeñas amapolas que me sonrían al contemplarlas...Hambre de una de las tortillas de papas, queso fundido, perejil y cebolla que mi padre me regala cada vez que regreso a casa.
Hambre de caminar sin prisas, sin destino, sin miedos, sin obligaciones, sin tener que regresar...Hambre de todos los que amé y que me amaron y se fueron de mi vida porque ya era su momento.
Hambre de Abel, mi eterno amigo, mi eterno guía, mi eterno hermano, mi eterno yo...Hambre de la casa donde me crié y crecí y que abandoné hace ya demasiados años...Hambre del Lago Ranco donde poder dar rienda suelta a mis mejores sueños.
Hambre de la valentía necesaria para atravesar los altos muros blancos que me llaman desde siempre...Hambre de sentirme amada, deseada, cuidada, mimada, esperada, admirada mientras me entrego sin medida...Hambre de mentes a las que envidiar y de las que aprender.
Hambre de almas blancas, transparentes, aguerridas, tenaces, luchadoras que me obliguen a replantearme mi realidad diaria una vez más...Hambre de la señal que espero y ansío pero que aún no llega...Hambre de mirar mis manos y descubrirlas repletas por todo lo que han regalado.
Hambre de frío meteorológico que me haga vibrar y me llene de ganas...Hambre de tu calor entrando en mí, convirtiéndote en mi cálida presa de amor...Hambre de carcajadas que me hagan llorar de risa.
Hambre de alimentos para todos los cuerpos que mueren de hambre...Hambre de alimentos para todos los espíritus que pasean, muertos, por las calles, a mi alrededor...Hambre de tu boca, de tu sabor, de tu aroma, donde perderme y encontrarme...
Hambre de historias por narrar, de colores que escribir, de ideas que plasmar, de sustantivos por descubrir, de verbos que conjugar...Hambre de besos que me sepan a fresas y de fresas que me sepan a besos...Hambre de espejos en que, por fin, me vea como quiero verme.
Hambre de que las gentes despierten y descubran que las respuestas no están en la caja boba sino dentro de ellos mismos...Hambre de los sabores de las comidas de mi abuela...Hambre de soledad buscada y compartida junto a ti.
Hambre de un cumpleaños con tarta, piñata y rosas que recibir de alguien amado...Hambre de títeres y niños en un dominical parque...Hambre de despertarme abrazada a ti.
Hambre de tener la seguridad de que siempre me vas a querer y de que siempre me vas a recordar con una sonrisa aunque pasen doscientos años...Hambre de animales libres, sanos, respetados, felices, tranquilos...Hambre de un planeta verde donde la contaminación se estudie en los libros de Historia Antigua.
Hambre de una canción que me estremezca la primera vez que la escuche...Hambre de saberme segura de mí...Hambre de tumbarme al sol, contemplando el cielo sin temor a quemarme ni a dañarme.








Hambre... necesidad de ver nuevos horizontes, de no echar raíces, de sentir , respirar...
Que barbaridad, q declaración de intenciones; algunas dependen de nosotros, otras no, el caso es hacer ruido y reivindicarnos por el bien de nuestra felicidad y por el bien de nuestro ser, puesto que una de las mayores tristezas, es sentirte vacío por dentro, sin inquietudes, imitar a la veleta q mece el viento. Se que algunas serán saciadas por el mero hecho de ser como creo q eres, pero otras, serán saciadas por tu manera de luchar en la vida, seguro que no te vas a rendir, y que despues de ser visitada por ésta hambruna, vas a apretar fuerte los dientes para paliarla.
No me quiero enrrollar mas, pero quiero desearte la mejor suerte en tu futura empresa, porque seguro q no te vas a qdar de brazos cruzados, si necesitas ánimos pídelos aunque seguro que tienes detras de ti, o mejor dicho, a tu lado, mucha gente deseando echarte una mano. Un beso muy fuerte Clito :) ;)!!
P.D. Me gustan mucho tu creaciones, saben llegar.
Huellas Perdidas, puede haber momentos grises, oscuros, negros e incluso negrísimos, pero la rendición es absurda en mi universo existencial puesto que sólo me llevaría, en el futuro, a continuar la historia en el punto exacto donde la abandoné.;)
Ten por seguro que, lucho a diario contra la hambruna, pero con orden, serenidad, paciencia y, sobre todo, voluntad de no empacharme porque un empacho puede ser mucho más peligroso que la sensación de la propia hambre.;;))
En cuanto a la gente que tengo alrededor deseando echarme una mano, jejejejeje, a veces incluso las dos y al cogote, jajajajaja.::::PPPP
Besitos, mi niño encantador:)
Hoy me vas a perdonar, porque quiero ofender.
Pero este que has escrito a mí me lleva a una conclusión:
Hambres de sexo, con amor o a palo seco, dulce o sudoroso, tierno o desenfrenado, pero... deseo de descargar un buen puñado de hormonas y aliviar la ansiedad sí que veo.
Ciao Clito.
Besos respetuosos (no quisiera ofender).
Jajajajaja, TuPeGB, no me hagas recordar ese principio básico de la psicología que dice que todo lo que vemos en los demás no es más que una simple proyección de nosotros mismos, jajajajaja.
De todos modos, satisfaré tu "hambre de información": te equivocas en lo de "a palo seco".;)
Siempre con amor -soy una clásica, ya ves, jijiji- y, además, en este caso concreto, con nombre y apellidos.:::PPP
Besitos, mi siempre respetuoso TuPeGB::))
Da gusto encontrar de vez en cuando un soplo de aire fresco en la blogosfera. La vida es tan sencilla como queramos, o tan complicada como la hagamos. Gracias por tus "hambres", que son los de todos.
J.Úbeda, gracias a ti por estar aqhí y por tus generosas palabras. Tienes toda la razón: es cuestión de actitud.;)
Un saludo y vuelve cuando desees. Será un placer leerte:).
¿Y dónde queda el hambre de un nuevo día?
El hambre de una sorpresa agradable...
El hambre de irte a dormir para soñar hermosuras...
El hambre de un momento de un té verde con naranja...
El hambre de una brisa fresca que se lleve tus tristezas y te llene de esperanzas...
El hambre de la aventura que te lleva por pasos aún sin pisar...
El hambre de una canción que no has escuchado aún y el hambre de la canción que olvidaste
El hambre de un cielo rojo, un mar azul y una arena amarilla...
El hambre de retos imposibles y conquistas irreales...
El hambre de saber lo que se nos prohíba conocer...
El hambre de encadenar unjusticias y liberar inocentes...
El hambre de un susurro de compasión y una mirada esperanzadora...
El hambre de travesuras perdonadas y cuentos a horas prohibidas...
En la saciedad de la conformidad, quiero ser un hambriento de lo que no alcanzo.