PRESENTADOS LOS TRES RASCACIELOS QUE ROZARÁN EL CIELO NEOYORQUINO

Sé que, anteriormente, os he comentado algo sobre lo que me supuso, hace más de diez años el descubrir la Gran Manzana, al viajar hasta Nueva York casi por acompañar a alguien, sin gran ilusión y, toparme, de pronto, con el shock que me supuso descubrirla y enamorarme por entero de ella. Shock que me empujó a regresar hasta sus calles y avenidas en un total de tres ocasiones en menos de 8 meses.

Sin duda alguna es una ciudad que te enamorará -como me ocurrió a mí- o que odiarás, pero, nunca te dejará indiferente.

En mi caso supongo que, semejante impacto se debió principalmente a su arquitectura, a sus museos, a sus rincones escondidos y a sus gentes: cuatro características básicas e imprescindibles para mí a la hora de gustarme un lugar determinado.

Recuerdo la sensación de vértigo que me produjo asomarme a los miradores de la Gemelas.
Recuerdo el apestoso olor en su interior a la maldita mantequilla de cacahuete con lo que les da por untar todo y con la que también gustan de preparar las cotufas (palomitas de maíz).
Recuerdo las risas de los niños en su interior y el silencio de los mayores al mirar hacia abajo.
Guardo en mi retina una imagen que jamás olvidaré: la de un helicóptero sobrevolando Liberty Island (la isla sobre la que se yergue la Estatua de la Libertad), supongo que protagonizando una de tantas excursiones, ahí abajo, muy por debajo de nuestros pies, pero muuuuuchoooo. No estaba despegando, ni aterrizando. No. Simplemente volaba muy por debajo de nosotros.

Puede que, en otro momento, me lance a contaros lo que me supuso el 11-S a nivel personal. Además de lo que imagino que nos recorrió a todos por dentro al ver esas imágenes, en mí se juntaron otras circunstancias íntimas y "diferentes" que me produjeron un dolor desgarrador y difícilmente olvidable.

Hoy os traigo aquí lo que se levantará sobre sus ruinas. Desde luego que es un proyecto precioso, aunque no creo que se construya en el mejor de los lugares y su coste, cuya realización se anuncia para 2012, rondará los 4.500 millones de dólares.

En total son tres rascacielos diseñados por los arquitectos Norman Foster, Richard Rogers y Fumihiko Maki y que acompañarán a la terminal de transporte bosquejada por el arquitecto español Santiago Calatrava en la zona este del futuro centro financiero.

Los tres edificios proporcionarán 558.000 metros cuadrados de espacio para oficinas, además de 45.000 metros cuadrados de superficie comercial. Así que el negocio es seguro para alguno que otro financiero inmobiliario.

Cada una de las torres responde a las inquietudes arquitectónicas de sus creadores, pero a su vez se integran en el plan urbanístico diseñado por el arquitecto Daniel Libeskind para el nuevo World Trade Center. Libeskind explicó que su idea recoge la creación de un espacio donde rendir tributo a las víctimas, "un lugar espiritual", y la resurrección de este área de la ciudad, una enorme zona comercial en permanente bullicio hasta hace cinco años.

"Demostraremos que la democracia y la libertad son los verdaderos edificios de Nueva York y las vidas de sus habitantes", afirmó. Por esta razón, según la concepción de Libeskind, Foster, Rogers y Maki han diseñado sus torres para que la altura del conjunto cree una espiral descendente que dirigirá la vista hacia el "memorial" que se construirá donde se levantaban las Torres Gemelas.

La Torre 2, diseñada por el arquitecto británico Norman Foster con sus 78 plantas, será el segundo edificio más alto de la ciudad con 388 metros de altura, sólo superado por la Torre de la Libertad con 542 metros. Entre las peculiaridades del rascacielos destaca la forma de sus últimos 20 pisos, cortados en un ángulo tal que reflejarán la luz solar incidente en sus ventanas sobre las piscinas reflectantes que se colocarán en el lugar donde se situaban las Torres Gemelas. Según Foster, su proyecto "simboliza el renacimiento del 'skyline' de Nueva York. El techo de cristal se inclina hacia el memorial para conmemorar los trágicos acontecimientos que allí sucedieron, pero además es un símbolo de esperanza para el futuro".

El estudio de Richard Rogers ha sido el encargado de dar vida a la Torre 3, un esbelto rascacielos de 71 plantas, cuyos primeros pisos forman un podium dedicado a superficie comercial sobre el que se elevarán 54 plantas destinadas a oficinas. "Creemos que hemos diseñado un edificio que responde tanto al contexto arquitectónico como social de la zona", señaló Rogers.

Por último, la Torre 4, obra del arquitecto japonés Fumihiko Maki y su equipo, es la que, a simple vista, cuanta con un diseño más simple de los tres rascacielos. "Se trata de un edificio minimalista, que se convertirá en un homenaje al memorial y en un catalizador de la actividad del entorno urbanístico, y contribuirá a la revitalización del sur de Manhattan", afirmó Maki durante la presentación.

Personalmente, como os indiqué más arriba, me parece un proyecto precioso desde un punto de vista estético y arquitectónico, pero también es cierto que, en ese lugar, hubiese optado por otro tipo de espacio como recordatorio de lo sucedido.

Y a vosotros, ¿qué os parece?