CARTA DE DESPEDIDA
Ayer me topé por la red con una carta que el genial Gabriel García Marquez ha escrito, de su puño y letra y enviado a todos sus amigos como despedida, al saber que se encuentra jugando la última partida contra la muerte. Un cáncer linfático parece que nos lo arrancará pronto y, por ambos motivos, por la belleza de la misiva y por su próximo adiós, me lancé sobre el teclado a escribir un artículo.
Pero he aquí que mi mala cabeza provocó que, una vez escrito y bien rematado, se perdiera en el hiperespacio virtual de forma íntegra. Mi enfado conmigo misma fue mayúsculo y decidí aceptar, una vez más, que las cosas suceden por alguna razón y que, seguramente, no debía escribirlo. No, al menos, en el día de ayer.
Así que hoy, de nuevo, al releer su texto, he vuelto a ser víctima del hechizo de su corazón de palabras y aquí estoy.
Recuerdo la primera vez que Macondo pasó a formar parte de mi universo literario. Recuerdo cuando, armada con una pequeña linterna, asfixiada y escondida bajo las sábanas, devoraba sus "Cien años de soledad" con 11 ó 12 años, mientras mis mayores suponían que la niña dormía y soñaba con príncipes azules.
Recuerdo cómo, a partir de ese instante, la admiración hacia Gabo y nuestra complicidad literaria caminaron de la mano, sonriéndose la una a la otra, mientras crecían con el paso de los días.
También me acuerdo perfectamente de cuando, en el año 1.982, le otorgaron el merecidísimo Premio Nobel y, como ya había supuesto, dos arroyos cristalinos nacieron desde mis ojos al verle recogerlo, vestido con su fresquita y sencilla guayabera colombiana. Ahí estaba una vez más: sonriente, rompiendo típicos tópicos, orgulloso de esa camisa que tantas veces usó mi abuelo paterno, al igual que hicieron y hacen miles de abuelos canarios. Prenda que llegó hasta mis afortunadas islas gracias al retorno de todos aquellos que, durante los siglos XVIII y XIX emigraron hacia Cuba, Venezuela y toda la América Hispana, en busca de ese sueño de fortuna y riqueza.
Ahora, cuando la vida se le escapa de entre las manos y la siente alejarse de un modo consciente y sereno, Gabo se nos vuelve a regalar a través de esta maravillosa carta. Por eso os la traigo hasta aquí, porque puede que lo consideres amigo tuyo aunque nunca te haya mirado a los ojos. Puesto que amigo no es el que se sienta a tu lado, sino al que sientes junto a ti por lejos que os halléis el uno del otro.
Ayer García Marquez vino a visitarme y a susurrarme que se irá pronto.
Ayer lo volví a sentir, pegado a mí, mientras una nueva, salada y cristalina gota resbalaba hasta la comisura de mis sonrientes labios.
Hoy os devuelvo al amigo, ya que la amistad no entiende de posesiones ni de egoísmos.
Hoy os lo entrego de la mejor y más perfecta forma en que sabe darse: dejando a su alma convertirse en letras de vida.
Mañana, ejercitos de putas tristes volverán a reir cuando, al abrir las oscuras gavetas de sus cerradas memorias, observen a Gabo, asomando, pícaro, de cada una de ellas.
Gracias Gabo por todo lo que me has dado. Gracias por haberme acompañado durante tantos momentos que sólo tú y yo hemos compartido. Gracias por regalarme mil sueños rebosantes de detalles, de colores, de formas, de gentes, de historias por vivir, de ti y de mí.
Hasta siempre, amigo mío. Cuando llegues a tu destino, espérame junto a dos enormes helados de chocolate.
Carta de despedida de Gabriel García Márquez
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“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate. Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti y una canción de Serrat, sería la serenata que le ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo."
Gabriel García Márquez








Dicen que realmente no lo escribió García Márquez... pero ... ¿qué más da...?
Gabo es más ateo que Pablo Iglesias. No mentaría a Dios jamás. Y es la carta nº 300 de ese tipo que leo en su nombre.
Vaya, había pensado que reaccionaríais antes, pero es cierto: es noche de sábado sabadete.::PP
Estoy con el Señor Marqués: también decían que la Tierra era plana y el centro de nuestro universo y, sin embargo, se mueve y gira.;):)
Besotes y saludos:)
http://jorgeletralia.blogsome.com/2005/11/25/la-recurrente-desped...
Gabo ha negado hace un tiempo ser el autor del texto... Es lindo, no cabe duds, pero no es de Gabo... Al final ya no importa eso. Nada importa.
Sabía que existía algún motivo "escondido" por el que ayer, como indico en el artículo, perdí todo lo escrito.;) Pero mi "amor" hacia Gabo me pudo más que el "quedarme quietita", jeje. Así que, esta misma noche, como decimos por aquí: me la dieron con queso.;)
De todos modos, es más que cierto que, a lo largo, de la misiva en cuestión, aparecen una serie de "errores", de "uso y abuso" de recursos poco literarios y, sobre todo, jamás usados por Gabo, que me llamaron la atención...Pero una vez más, mi corazón se impuso sobre la reflexión de mi, últimamente excasa, racionalidad.
En todo caso, estoy encantadísima de haberme dejado tomar el pelo en este caso concreto.;)
Ahora me pasaré por el link que me indicas, otro Gabo. Gracias:)
Un saludito para todos:)
he aprovechado todo esto tan bonito sobre gabo que has escrito y asi saco a relucir todo sobre lo de que la carta es falsa y lo de instantes!!! que duro golpe todo esto, entre cartas falsas que me emocionan y la mierda de enfermedad esta que es el cancer ...
muchos besitos guapa espero que estes feliz
Marina, lo importante es que logre emocionarte, que te traiga recuerdos, que te haga sentir viva...Su naturaleza verdadera o falsa es circunstancial.;)
En cuanto al cáncer, es una enfermedad muy dura, cierto, pero no es menos cierto que aquí estamos de paso. Así que aprovechemos la vida y todo aquello que nos brinda cada día.
Por penas que suframos siempre existirán motivos para sonreir aunque sólo sea con el rostro.
Un besote:)
Mira sabes que te digo?que da igual quien la escribiera,lo mismo fué un amigo que sabia que estaba mal,pero es igual,es una misiva de lo más entrañable!!a mi me la dieron achicada,del tamaño de un paquete de tabaco y plastificada,para que la conservara siempre,fué una amiga,a la que se la dió otra,que murió de cancer linfatico,y esa carta le gustaba mucho,y queria que se la fuese pasando a todas sus amigas,como un pequeño homenaje,"Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo."esta parte la hacia llorar.Lo siento,quien no le guste leerla que no la lea,si pensa que es falsa,y que más da,sabemos que esta por todos sitios y nada más.Un abrazo
Tara, se puede decir más alto pero no más claro.;)
Un besote:)