EL CHOCOLATE: UN PLACER SOLITARIO

Comienzo este artículo mientras me debato entre quedarme sentadita o ir a la cocina, abrir el rincón de mi alacena donde se hallan los chocolates que me han enviado desde mi islita y dar buena cuenta de ellos.

La cabeza me estalla de dolor, el sueño no quiere aparecer, los analgésicos y la valeriana no hacen efecto y, además, mi ánimo debe de encontrarse por alguna capa subterránea de la corteza terrestre, porque no aparece por más empeño que ponga en buscarlo.

¿Por qué el chocolate me gusta tanto desde hace un tiempo para acá? Porque la verdad es que siempre fui más de salado. Pero desde hace unos tres años el americano alimento se me antoja como un placer de dioses.

Lo cierto es que me vuelve loca, pero no de cualquier forma. Por ejemplo, el chocolate líquido caliente, sí, ese típico chocolate con churros no me gusta. Tampoco me apasiona el chocolate amargo, el negro negrísimo. No. A mí lo que me van son los bombones -preferiblemente sin licor- y las tabletas o chocolatinas. Ah y siempre ha de ser chocolate con leche y/o chocolate blanco.

Sé que más de un@ de los que me lea pensará: "¡qué vida sexual más triste ha de llevar esta mujer!". Jejejeje. Pero tampoco os voy a intentar arrancar esa idea de la mente porque esa no es mi función aquí. Pensad lo que deseéis: ¡faltaría más!

La cuestión es que según dicen los últimos estudios científicos con respecto a él, su consumo en cantidades moderadas puede ayudar a reducir la tensión arterial, a mejorar la circulación, a retrasar el envejecimiento e, incluso, a mejorar el estado de ánimo. De ésto último no me cabe duda alguna.

Éstas son algunas de sus ‘virtudes’ fundamentales:

-Los flavonoides presentes en su composión actúan sobre el óxido nítrico de la sangre mejorando la función de los vasos sanguíneos, es decir la circulación. Es más, un estudio reciente realizado por el Instituto Nacional de Salud y Medioambiente de Bilhoven (en Holanda) demostró que quienes consumen de forma moderada alimentos con el cacao como ingrediente presentan una tensión arterial menor y unas tasas inferiores de mortalidad debido a enfermedades coronarias.
Además, los flavonoides son un antioxidante natural, cuyo consumo reduce la oxidación de las células, retardando por tanto el envejecimiento.

-En su composición también encontramos hidratos de carbono, proteínas, minerales y grasas procedentes principalmente de la manteca de cacao (compuesta de un ácido graso llamado esteárico que, aún siendo saturado, se ha demostrado que, como el oleico, tiene un efecto neutro sobre los niveles de colesterol).

-Por otro lado, la ingesta de chocolate estimula la segregación de una hormona llamada serotonina que produce una placentera sensación de bienestar. De ahí lo de que nos anime como nadie.

-Asimismo, el chocolate es también un aliado de la belleza: las semillas de cacao tienen virtudes hidratantes, tonificantes y regeneradoras. Activan la circulación cutánea y contribuyen a tensar la piel. Por ello, no es extraño encontrarlo como ingrediente de cosméticos o como producto estrella de los masajes más regeneradores.

-También la medicina natural lo ha usado como remedio para quemaduras, combatir la tos, hidratar los labios secos, etc.

Todo muy interesante y muy políticamente correcto, cierto. Pero sucede que yo, ante el chocolate, no puedo ser moderada. No quiero ser moderada. Bueno, me sucede con el chocolate y con todo "aquello" que me guste, claro está. Entonces, ¿cómo decir basta?. ¿Cómo poder decidir que cada día uno se zampe sólo dos onzas? ¡I-M-P-O-S-I-B-L-E!

Por ejemplo, ante una maravillosa caja de bombones como la que aquí veis, ¿cómo es posible decidir comerse sólo dos cada día y guardarla, mientras, en la nevera?.

No sé vosotr@s, pero yo lo que hago es picotear un trocito de cada bombón. No me los zampo en plan "Triqui, el monstruo de las galletas". ¡No! Mucho peor, soy delicada, exquisita, sensual, sibarita hasta cotas inimaginables. Pellizco el bombón con los dientes, dejo que se vaya diluyendo en mi boca, despacio, sin prisa, lo paladeo, me lleno de su aroma,...¡¡¡¡De pecado mortal!!!!

¿Y cómo fue que llegó tan insigne bocado hasta nosotros? ¿Siempre se tomó en tableta? ¿Hace mucho que se "inventó"?

El cacao conquistó el mundo como bebida caliente, sin embargo, hoy en día, ya no sólo se toma así.

HISTORIA CHOCOLATERA

600 A.C.

Según los restos de cacao que se han encontrado en las jarras de arcilla, los Mayas de Colha (en el norte de Belice, América Central) bebían el chocolate con mucha espuma.

Era precolombina

Los Mayas y los Aztecas mezclaban el cacao con distintos ingredientes (agua, harina de maíz, chile, miel, etc.)y agua caliente en función de la bebida que querían obtener.

1519

Hernán Cortés desembarca en la costa del México actual. Los conquistadores descubren el brebaje a base de cacao.

1527

Hernán Cortés vuelve a España trayendo consigo la famosa receta de chocolate caliente adaptada al sabor de los colonos de la nueva España, así como los utensilios para prepararlo: la chocolatera y el molinillo.

1615

Ana de Austria, infanta de España, contrae matrimonio con Luis XIII y comparte rápidamente su pasión por el chocolate caliente en la corte francesa.

Siglos XVII y XVIII

La nobleza y la aristocracia europeas disfrutan del chocolate caliente.

1660

La boda de Luis XIV con María Teresa de Austria aumenta el entusiasmo de los cortesanos por el chocolate.

1725

Luis XV se casa con María Leszcynska. Le encanta el chocolate caliente, así como a las favoritas del rey, que lo consumen por sus supuestas virtudes afrodisíacas.

Siglo XVIII

En Inglaterra se comienza a diluir el chocolate en la leche y no en agua.

1825

Van Houten en Holanda inventa el desgrasado del cacao.

1828
Van Houten patenta el primer chocolate en polvo.

1904

Poulain comercializa su famosa caja naranja de chocolate en polvo.

1914

Se comercializa en Francia la harina de plátano chocolateada, Banania, que calentará a los soldados franceses en las trincheras durante la Primera Guerra mundial.

1961

Se comercializa en Francia y después en los Estados Unidos, el Nesquick de Nestlé, aromatizado con canela y que es hoy la bebida a base de chocolate más vendida del mundo.

Finales del siglo XX

El chocolate caliente "a la antigua" vuelve a ponerse de moda: se prepara a partir de chocolate de cobertura fundido.

EVOLUCIÓN DE LA TABLETA DE CHOCOLATE

La historia de la tableta de chocolate empieza mucho más tarde que la de la bebida a base de chocolate.

1674

La tienda londinense CoffeE Mill y Tabasco Roll propone por primera vez un "chocolate en bolas a la española", que podía morderse.

1830
Se ponen a punto las técnicas de moldeado. Charles-Amédée Kohler, en Lausanne (Suiza), mezcla por primera vez chocolate y avellanas.

1847

Se moldea la primera tableta en Inglaterra dando lugar al chocolate que se puede morder.

1875

Gracias a la invención de la leche condensada por Henri Nestlé, el suizo Daniel Peter obtiene la receta del chocolate con leche.

1879

El suizo Rodolphe Lindt pone a punto el chocolate de cobertura y la receta del chocolate negro.

Finales del siglo XIX

Menier comercializa millones de ejemplares de una barrita de chocolate negro para meterlo dentro de un trozo de pan.

1984
El fabricante de chocolate francés Raymond Bonnat de Voiron (Isère) crea la primera colección de chocolates negros, " Les Grands Crus de cacao "

Finales del siglo XX

La demanda de que se vuelva a los orígenes, a los sabores originales y auténticos y la preocupación por la trazabilidad quizá expliquen la aparición de las "cosechas" de cacao, como se hace con el vino.

DESMITIFICANDO TÓPICOS CON RESPECTO AL CHOCOLATE

¿El chocolate engorda?
El chocolate contiene cantidades elevadas de azúcar y grasas. Es, por lo tanto, un alimento muy calórico cuyo consumo debe ser limitado. Sin embargo, si se ingiere en cantidades moderadas no es, ni mucho menos, el responsable de la ganancia de peso.

¿Agrava el acné?
Los alimentos grasos como el chocolate no son responsables de la aparición de granos y espinillas: la grasa que se ingiere en la dieta no se acumula en las glándulas sebáceas.

¿Provoca caries?
El chocolate, el azúcar y otros dulces han sido considerados durante mucho tiempo como los principales causantes de la caries, si bien esta relación no es directa porque influyen factores como la textura de los alimentos, su adhesividad a los dientes y, por supuesto, la higiene bucal. No hay por qué evitar estos alimentos, siempre que no los tomemos entre horas y cuidemos nuestra boca.

¿Crea adicción?
No hay estudios que confirmen que el chocolate posea efectos fisiológicos que provocan un consumo compulsivo o adictivo. El problema radica en la sensación placentera que produce su consumo y que la persona supuestamente "adicta" busca, en ocasiones, con demasiada frecuencia.
Ese "ansia" o "deseo" de dulce se produce con mucha frecuencia en situaciones de bajo estado anímico, en presencia de síntomas depresivos o en el periodo menstrual en la mujer.
De hecho, se ha constatado que el consumo de dulces estimula los mecanismos de liberación de endorfinas. Este efecto puede explicar el consumo excesivo que muchas personas hacen de los dulces cuando notan que les alivia el malestar y que les ayuda a combatir el abatimiento.

¿Origina migrañas?
El cacao y los chocolates presentan cantidades apreciables de ciertas sustancias (como la tiramina, histamina y -feniletilamina) que se relacionan con la aparición de episodios de migrañas. Sin embargo, el detonante de la migraña es multifactorial y la participación de dichas sustancias no se ha podido establecer de forma concluyente.

¿Cómo saber si es un chocolate de calidad?
La calidad de un chocolate viene determinada por el origen y porcentaje de componentes del cacao, el resto de ingredientes y por su proceso de elaboración.

Los chocolates que se elaboran con cacao de Ecuador, Venezuela, Ghana y Costa Rica son de buen sabor y gusto fino. Los de Indonesia poseen un sabor suave. Los de Brasil aportan un sabor y aroma muy variables y los de la República Dominicana son los menos sabrosos.

En general, los chocolates de mayor calidad son los que contienen un alto porcentaje de componentes de cacao (cacao y manteca de cacao) y los que se someten a un proceso denominado “concheado”. Éste consiste en remover el chocolate líquido en una máquina entre doce horas y siete días. Lo ideal es prolongarlo una semana, ya que de este modo el chocolate se enriquece en sabor, desaparece todo resto de amargor y su textura queda más aterciopelada.

Respecto a otros ingredientes, cabe destacar que con el extracto puro de vainilla se fabrican chocolates de primera calidad, mientras que para el resto se recurre a la vainillina, un sustituto más económico.

LA DIETA DEL CHOCOLATE

Aunque nos parezca mentira, sí, existe una dieta a base de chocolate para todos aquellos que deseen adelgazar y disfrutar de tan exquisito alimento.

Su secreto reside en la adecuada combinación de este oscuro manjar con otros alimentos y no pasarse ni un gramo de la dosis diaria permitida. Además, gracias a su elevado aporte de vitaminas y minerales, este efectivo y equilibrado plan de adelgazamiento dice inundar de energía sin provocar ataques de ansiedad.

Allan Stralvofr, profesor de la Universidad de Umea (Suecia), podría ostentar la paternidad de la dieta del chocolate. Gracias a un estudio químico-análitico demostró que este manjar de dioses no sólo encierra un alto poder energético, sino que gracias a otras propiedades nutritivas podría abanderar un efectivo plan de adelgazamiento.

El chocolate contiene proteínas, vitamina A y B en abundancia, así como calcio, hierro, fósforo, potasio, magnesio, cloro y azufre. Su punto flaco es el arsenal de calorías que encierra, nada menos que entre 518 y 535 calorías por cada 100 gramos. Aunque con un valor nutritivo inferior, esta sobredosis calórica equivale a un buen plato de macarrones con tomate, de judías blancas o a un cocido en toda regla.

Mucha fibra y dosificación

La estrategia antikilos es combinarlo con alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, cereales integrales y legumbres).

El chocolate engorda menos cuando su consumo se acompaña con nutrientes ricos en fibra que cuando se ingiere en solitario, ya que la fibra obstaculiza y retrasa la absorción de sus grasas y azúcares.

Otro de los pilares del éxito de esta dieta es respetar la dosis diaria de chocolate permitida. La medida se establece en seis onzas al día. Debe ingerirse en una sola toma, preferentemente a primera hora del día, a media mañana o a mediodía. Más allá de la merienda no conviene degustar la ración diaria porque el organismo carece de tiempo suficiente para quemar el caudal de energía que aporta.

Uno o dos kilos por semana

La dieta del chocolate posibilita la pérdida de dos a tres kilos a la semana. Es ideal para golosos, que bajaran peso sin ataques de ansiedad, y deprimidos, ya que su aporte energético eleva el ánimo. Aunque puede practicarse durante todo un mes, sobre todo si las necesidades de perder kilos no son muy ambiciosas, su menú es escaso en cantidad, así como en ración de pan, grasa y fécula. La razón es que el régimen se encuentra muy supeditado a las calorías que introduce el chocolate.

Lo más aconsejable es seguirla durante 15 días, alternarla con una dieta de mantenimiento de un mes de duración y someterse a ella durante otra quincena.

Ante sus carencias nutricionales, se hace necesario acompañarla de suplementos polivitamínicos que también incorporen minerales. Preparados ricos en vitaminas liposolubles, hierro, vitamina B1 y ácidos grasos.

Otros consejos a seguir

Junto a su incapacidad para cubrir las necesidades vitamínicas y minerales del organismo, la dieta del chocolate puede provocar estreñimiento. Para solucionar este problema se recomienda ingerir salvado de trigo, semillas de plantago ovata, goma de guar o glucomanano. Todas estas fibras deben acompañarse con mucha agua e ingerirse con anterioridad a la toma de chocolate para retrasar más su absorción.

Esta dulce dieta será más efectiva si los alimentos se mastican en profundidad y con tiempo. Con ello se consigue una mayor sensación de saciedad y una digestión mucho más ligera. También encuentra un aliada de excepción en la práctica de un ejercicio, que debe estar en sintonía con la capacidad física y la edad del aspirante a este melifluo plan de adelgazamiento.

La dieta del chocolate apuesta por una variada alimentación que tiene como protagonistas a los siguientes alimentos:

Bebidas: Agua, infusiones y zumos de fruta naturales.

Carnes: Sobre todo carne blanca, en especial pollo o pavo, sin piel ni grasa. De forma ocasional, también se permite la ternera o el cordero desengrasados.

Frutas: Fresa, frambuesa, piña, naranja, limón, kiwi, mandarina, pomelo, ciruela, manzana, níspero, lima, membrillo, cerezas, grosellas, moras, melocotón, albaricoques, nectarinas, peras y arándanos. Hay que ingerirlas en su punto y, a ser posible, lavadas y con piel para que sean más saciantes.

Fiambres: Pollo, pavo o ternera.

Lácteos: Con preferencia por los desnatados y mejor enriquecidos con vitaminas o minerales, incluye leche, yogur, queso de Villalón o Burgos, requesón y cuajada.

Legumbres: Garbanzos, lentejas, alubias, judías blancas y frijoles.

Mariscos: Gambas, cigalas, camarones, cangrejos de mar, langostinos, langosta, nécoras, percebes, ostras, almejas, mejillones y berberechos. Se incluyen aquí calamares y sepia.

Pescados azules: Bonito, caballa, boquerón, atún, arenque, emperador, sardina, anguila, jurel, salmón y angulas.

Pescados blancos: Besugo, bacalao, bacaladitos, congrio, lenguado, gallo, congrio, merluza, mero, pescadilla, platija, lucio y carpa.

Verduras y hortalizas: Repollo, lombarda, coles de bruselas, berenjenas, acelgas, alcachofas, espinacas, coliflor, calabacín, judías verdes, espárragos, cebolla, nabos, habas, rabanitos, guisantes, pimiento, tomate, zanahoria, pepino, berros, lechuga, endibias, escarola.

Aunque los huevos tienen licencia, en especial la clara, no conviene abusar de ellos. Para el pan propone dos opciones: biscotes integrales tostados o pan de molde integral. Los cereales han de ser integrales, al igual que la pasta y el arroz.

La forma de cocinar es fundamental

Como en cualquier otro régimen, la dieta del chocolate basa su éxito en una adecuada forma de cocinar los alimentos que conforman su plan de adelgazamiento. Apuesta por tomar los alimentos al vapor, cocidos, asados, a la plancha, a la brasa o a la parrilla, pero bajo ningún concepto fritos.

Se aconseja cocinar utilizando la menor cantidad posible de grasa, con un máximo de dos cucharadas pequeña de aceite de oliva al día. De sus pucheros hay que desterrar los aceites animales (manteca, nata, mantequilla...), así como los aceites vegetales sólidos (palma, cacao...), ya que suponen un exceso de grasas saturadas. A la hora de endulzar, opta por edulcorantes sintéticos, tales como sacarina, aspartano...

Contra la apatía, organiza tu menu

El hecho de encontrarse decaído, fatigado o deprimido, no sólo responde a unos malos hábitos alimenticios. En muchas ocasiones el mal reparto de las comidas hace que también aparezcan esos síntomas.

Un desayuno escaso, comer en cinco minutos o una cena copiosa puede trastornar el organismo. Para combatir todo esto conviene seguir a rajatabla una serie de reglas:

Desayunos ricos y abundantes
Para afrontar la jornada, seguramente agotadora, es necesario tomar un buen desayuno. No hay que olvidar que éste debe aportar el 20% de la energía necesaria para enfrentarse a la mañana.

Varía más
Es necesario planificar los menús con un poco de antelación. De este modo se consigue un aporte de nutrientes mucho más completo. No vale la pena comer siempre lo mismo. Diversificar ayuda a mantener un buen equilibrio.

Abandona las prisas
Comer de pie y deprisa puede acarrear serios problemas digestivos. Es conveniente comer sentado y tranquilo, dedicando al rato de la comida el tiempo necesario, no sólo para digerirla bien, sino también para saborearla, que no deja de ser un placer.

Marcar horarios
El cuerpo lo agradece, aunque a veces resulte aburrido. Se debe acostumbrar al estómago a un horario de comida. Así la principal debe hacerse siempre a la misma hora y nunca acostarse seguido de la cena.

Por mi parte sólo me resta deciros que espero con ansiedad que llegue mi mes, el mes de Diciembre, donde me premio los sacrificios del resto del año con un buen surtido de turrón de chocolate, bombones, etc, etc. De hecho, el árbol de Navidad lo decoro, en parte, con figuritas de chocolate, las cuales me zampo el Día de Reyes.

Por cierto, mi cumple es en ese mismo mes, así que todo aquel o toda aquella que sea tan simpatic@, generos@ y amable, que lo apunte y ya sabéis: una cajita de Godiva, de Ferrero Rocher, de Lindt o de Quality Street, siempre son más que bienvenidas, jejeje.

Ah y prueba superada: ¡sigo aquí sentada, sin acercarme a la cocina!...Pero mañana, jejejeje, mañana la alacena va a quedarse más vacía que el Congreso de los Diputados en un mes de Agosto.