MISTERIOS Y ENIGMAS SIN RESOLVER:
LA TORRE DE BABEL
El Génesis bíblico relata que los hombres, reunidos en la llanura de Shinear después del Diluvio, resolvieron levantar una torre gigantesca. Yahvé, al ver lo que intentaban, obstaculizó sus planes "confundiendo sus lenguas" de modo que los obreros no pudieran entenderse entre sí.
Al quedar incapacitados para trabajar en grupo, abandonaron la empresa y se dispersaron en varias direcciones. La torre inconclusa y la ciudad edificada en torno a ella se llamaban Babel o Babilonia.
La leyenda de la confusión de lenguas tiene un origen etimológico. Así, el narrador bíblico interpreta la palabra "Babel" en el sentido de confusión. De igual forma, los griegos que no comprenden el idioma de los extranjeros adoptan la costumbre de designarlos con el nombre peyorativo de "bárbaros". La repetición de la sílaba "ba" simboliza la desorganización aparente de los dialectos no griegos. Aún en nuestros días al lenguaje abundante y confuso de los niños, por ejemplo, se le denomina "balbuceo" o al hablar de forma desordenada y sin decir nada se le califica como "ba, ba, ba".
Pero la leyenda de la Torre de Babel se inscribe de igual modo en la nostalgia de una época de oro en la que todos hablaban un lenguaje común que aseguraba paz y comprensión. Este sueño se revela en el relato cristiano de la glosolalia y de Pentecostés: San Pablo atribuye a los primeros cristianos la facultad de expresarse en una lengua distinta de la que hablaban comúnmente bajo efecto de un trance místico. Además los Hechos de los Apóstoles evocan el milagro de la venida del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego que da a los discípulos de Cristo el don de expresarse en lenguas o dialectos de otro modo desconocidos para ellos.

Pero, ¿existió realmente la famosa torre de la discordia?
Efectivamente la leyenda -como todas- reposa sobre una tangible realidad. Existía en Babilonia una construcción de varios pisos, llamada "zigurat", de acuerdo al vocablo babilónico, de origen desconocido y que fue restaurada en tiempos de Nabopolasar (625-605 a.C.), fundador de la dinastía Caldea.
Esta construcción se llama "Etmenanki, la mansión de lo alto entre el cielo y la tierra". Una inscripción que data del tiempo de Nabopolasar señala: "Marduk (el gran dios babilónico) me ha ordenado colocar sólidamente las bases de la Etmenanki hasta alcanzar el mundo subterráneo y hacer de este modo que su cúspide llegue hasta el cielo".
El historiador Herodoto, que visita Babilonia hacia el año 460 a.C., relata que un dios visitaba a una mujer que dormía en una habitación en lo más alto del edificio. Etmenanki aseguraba así el vínculo, la unión, entre dos realidades opuestas: lo alto y lo bajo, el mundo de los dioses y el de los hombres.

Mas parece que un destino funesto se ensañó con la torre. Babilonia que cayó en el 539 bajo la dominación persa, se rebeló en el 482. Jerjes, que la puso de nuevo bajo su autoridad, tomó represalias que causaron serios daños al monumento.
Siglo y medio después, en el año 331 a.C., Alejandro Magno estableció su capital en Babilonia y cuando vio la torre en ruinas trató de restaurarla. Pero requería tanto trabajo que renunció al proyecto. Posteriormente, la torre sirvió de cantera a los constructores de los alrededores, quienes la redujeron a un montículo sin forma alguna. Sobre él se construyó a su vez un edificio y, cuando éste se desplomó, cubrió las ruinas de la torre original, escondiéndola por muchos siglos.
Entonces, ¿dónde está la torre en la actualidad?
Entre el siglo XVI y los inicios del XX, numerosos expedicionarios y exploradores occidentales viajaron hasta Mesopotamia en su afán de localizar el famoso edificio.

Algunos propusieron ubicarla en Afar Quf, al oeste de Bagdad. Otros en Borsippa, en las proximidades de Babilonia. Sólo las excavaciones arqueológicas nos permitirían establecer la verdad.
Es en 1913 cuando el arqueólogo alemán Robert Koldeway afirma descubrir finalmente la ubicación de la torre.
Su base es un cuadrilátero de 91,55 metros por lado. Su centro, la parte más antigua, está formado por un conjunto de ladrillos crudos, cuya altura fue aumentada en tiempos de Nabopolasar y de Nabucodonosor y que fue cubiero de un nuevo parámetro de ladrillos cocidos.
Las excavaciones dejaron a la vista tres escaleras, dos laterales y una central. Esta última era, además, perpendicular a la estructura del edificio.

Estas reseñas fueron apoyadas en textos antiguos, como el relato de Herodoto y sobre todo la tablilla llamada "del Esaguil", conservada en París, en el Museo del Louvre, copiada en el año 229 AC, donde se describe el estado de la torre.
De una altura de alrededor de 90 metros, el edificio piramidal tenía siete pisos, construídos a base de muros con resaltos, sin duda verticales. El último piso tenía instalaciones para el culto, adornadas con los ladrillos esmaltados azules de Nabucodonosor.































































































JacK CroW dijo
Muy buena informacion, cada dia aprende uno cosas nuevas, te mando saludos
23 Agosto 2006 | 05:31 AM