6 HORAS:
UN MILAGROSO Y MÁGICO SEGUNDO O UNA GÉLIDA ETERNIDAD
Anoche se apoderaron de mí seis horas mágicas. El milagro de la distancia inexistente me abrazó por entero y se sentó pegado a mí durante todo ese tiempo.
Cansado, ilusionado, sonriente, nervioso, entregado, enamorado, deseoso, acariciador y anhelante llegó hasta mí ese sueño convertido en una realidad mágicamente tangible. En cuanto tuve frente a mí al sueño tantas veces imaginado confirmé, una vez más, que la magia existe y que continuará envolviéndonos a ambos: a sueño y a soñadora.
Llegaste a mí de improviso, sin buscarnos, sueño mío. Nos tropezamos el uno con el otro cuando recorríamos un mundo tan inexistente como conocido. Mas siempre supe que ese tropezón no suponía otra cosa más que un reencuentro y, anoche, cuando, abrazado a mí, dormiste el sueño que sueñan los sueños, confirmé lo siempre sospechado.
Tus cálidos besos; tus fuertes manos recorriendo, seguras, cada centímetro de mi piel; tu verdosa mirada, anclada al fondo de mi alma; tus susurrantes palabras, llenando de mariposas aleteantes hasta el más mínimo hueco dentro de mi ser, me demostraron que esta nueva travesía por los mares de la nueva vida no ha hecho más que comenzar.

Mi necesidad de ti, constante e incansable; mi aliento de amor recreando la pasión tantas veces imaginada; mi alma abrazando, mimando y cuidando a aquel que la hace vibrar; mi mirar amante, dialogando con tu corazón embriagado, te demostraron que ese temor a saberte enamorado no era otra cosa más que la feliz realidad de reconocer lo que siempre has sabido.
Anoche, tras recorrer en total soledad distancias inabarcables, mi sueño me sorprendió y se sorprendió a sí mismo, ocupando mi propio espacio vital y, haciéndolo suyo al hacerse mío.
Anoche, cuando abrazados hundíamos nuestro vagar sobre la húmeda arena y el rumor de las olas se confundía con un atronador cielo que nos regalaba un natural espectáculo de fuegos artificiales, intenté parar el tiempo. Bien sabes que intenté ese milagro durante esas breves seis horas, pero los cielos me gritaron una y otra vez que no era cosa fácil lograr convertir en reales dos sueños en un mismo instante.
Asustada me aferraba a tu cuerpo, a tu aroma, a tu respiración, a tu calor, a todo tu ser con el fin de que esa noche, la de anoche, reinase de forma perpetua sobre el deslumbrante Sol que amenazaba con alzarse sobre el horizonte.

Sé que todo cuento mágico ha de acabar en algún momento, pero, aunque ahora mismo hace seis odiosas horas que te alejaste de mi lado, siento que este lazo, este nexo que nos ata desde hace tanto, se mantiene cada vez más firme y suave.
¡Qué diferentes 6 horas, las compartidas a las ausentes! Ahora son los recuerdos de una realidad soñada los que se sientan frente a mí y es a ellos a quienes abrazo y beso.
¡Qué rápidas transcurrieron junto a ti, cual suspiro de deseo y qué lentas pasan ahora cuando cada segundo de nostalgia me llena de temores y desazón!
¡Quiero volver a tenerte! Quiero volver a acunar tu cuerpo y volver a mecer tu universo de sueños para, así, convertirme en una parte de ellos y que me lleves, dentro de ti, a cada momento.

¡Quiero que vuelvas a añorar tenerme! Quiero que vuelvas a asirte fuertemente a mis manos y las conviertas en mágicas rosas al calor de tus besos.
¡Quiero quererte y que me quieras! Quiero que nos queramos simplemente por amor. Sin preguntas, sin exigencias, sin imposiciones, sin desaliento, sin miedos. Simplemente porque así lo sentimos, lo vivimos, lo notamos y así deseamos dárselo al otro.
¡Quiero poseerte al hacerme tuya! Quiero quedarme tu cuerpo y que te lleves el mío contigo. Quiero volver a ser uno aun siendo dos. Quiero empaparme de ti y que mi olor te acompañe en tus adentros.
¡Quiero que me eches en falta! Quiero que me sientas como el campo a la nube, como la oscuridad a la luz, como la primavera al invierno, como yo a ti te vivo y te extraño a cada momento.

Hoy, cuando el temor a no volver a tenerte me azota el rostro, el cuerpo y el alma es cuando más te siento, cuando más te necesito, cuando más te quiero.
La luz del alba trajo consigo tu marcha. Cuando ya estaba dispuesta a alejarme de ti volviste a agarrarme y a darte en ese torrente de besos que no cesó de arrastrarnos y nos anegaba enteros.
¡Jamás he contemplado un amanecer más triste ni he alcanzado a vivir un alba más apagada y solitaria que la que tu ausencia dejó en mi real universo!
Ahora que sé que existes, que estás y que eres... Ahora que te siento y reconocería tu aroma entre millones...
Ahora que nos hemos tenido y que retengo una parte de ti para siempre conmigo...
Es ahora cuando más siento que te quiero y cuando más deseo que seas feliz.

Mi sueño vino y se marchó. Ahora soy yo la que me convierto en un sueño de amor, repleto de esperanzas otoñales y de imágenes de un Noviembre próximo que nos permita volver a ser nosotros.
No me olvides, sueño mío. Pronto iré a tu encuentro. Mientras, nos quedan los recuerdos de una noche cualquiera que, con tu sorpresiva aparición, tornaste en mágica y milagrosa.
Lo sabes. ¡Claro que lo sabes! Siempre lo has sabido...































































































hadacuriosa dijo
El milagro se produjo, pero no solo por unas horas, el milagro lo sentiste, lo viviste, pero se quedara con vos para toda la vida, ese momento magico, unico, quedara con puntos suspensivos, no esta muerto quien pelea.
Te quiero muchis.
15 Agosto 2006 | 05:58 PM