SALE EL SOL
Parece que hoy le tocaba llorar a mares a la capital catalana . Se aleja la tormenta y, entre las nubes grises, asoma el Sol, poniéndose ya, somnoliento, tras las montañas de la sierra.
Los andamios tararean la canción que las últimas gotas les susurran al caer sobre su esqueleto metálico. La ciudad parece aletargada desde mi ventana. Tengo la sensación de que esta tormenta tan atípica a comienzos del mes de Agosto es un mensaje que los cielos me envían.
Vuelve a arreciar la lluvia mientras una paloma remonta el vuelo hasta la azotea de enfrente. La plaza, empapada y chorreante, se muestra desnuda y vacía, como la mujer que la espía desde su ventana. Un universo de lodo ha tomado el alféizar de mi ventana. No hay rastro alguno del hada, pero sé que sigue ahí, aquí.
Las personas solemos actuar como una tormenta cuando el miedo nos atenaza. Nos vamos hinchando poco a poco, como el lobo del cuento cuando quería abatir de un soplo la casa de ladrillos de los tres cerditos. Pero en vez de aullar lastimeramente, como el lobo tras su fracaso, lo que hacemos es reventar cuando menos lo esperan los demás. Nos vamos dejando llenar de desazón, temores, dudas, preguntas, sentimientos, deseos, pasiones y, de pronto, ¡¡¡¡boooooommmm!!!!.
Arrasamos con todo lo que se ponga por delante e incluso con quien se ponga por delante. Nos olvidamos de nosotros mismos y de los demás. Obviamos lo que somos, cómo somos, por qué somos y nos limitamos a atronar, a relampaguear, a agitarnos de un modo incontrolable e incontrolado.
Tengo que ser fuerte. Sé que soy fuerte. Nadie dijo que fuera a ser fácil. Además, si fuera fácil, no me gustaría ni me importaría tanto.
Puede que no obtenga lo que deseo pero nadie me va a quitar dar lo que quiero, lo que soy, lo que tengo.
"Si tú no me quieres, allá tú contigo. Si vas a olvidarme peor para vos...", canta Rosana desde las columnas de mi ordenador. Una sonrisa se asoma a mi alma mientras las gotas más remolonas siguen empeñadas en seguir el ritmo que marca la voz rota de la conejera.
Sé que te quiero. Sé que me quiero. Sé que me quieres. Sé que es muy improbable. Sí ¿y qué?.
"No se puede tener todo lo que se desea", me repetía mi abuela insistentemente y ya se sabe que no existe mayor sabiduría que la de las abuelas.








y si, que sabias que son las abuelas!!!!!sos fuerte, dale para adelante...lo que tenga que ser, sera....
besos y mas besos
Hada Curiosa, ¿cuántos añitos tiene tu princesa?
Soy menos fuerte de lo que aparento y más de lo que creo que soy.;)
Besitos y más besitos:)
El hadita pequeñita, carga con 6 años, y es de verdad quien me saco de los pozos mas profundos, cuando la vida me daba lo mismo, eso te lo aseguro,
peterpan llego despues, y entre los tres, tratams de formar esta familia de voladores....imaginate!!!en casa...somos tres los que volamos,jajajajajaj
besos amiga
Hacéis bien: volar, levitar de placer, de amor, de entrega, de felicidad, es lo más grande que se puede experimentar en esta vida.
¡Os felicito por ello!
Besitos, mi niña:)
Puede que no obtenga lo que deseo pero nadie me va a quitar dar lo que quiero, lo que soy, lo que tengo.
Con esa frase lo dices todo, q los acontecimientos no te derroten, solo para momentaneamente, porque lo q eres esta ahi.
un beso
Nos vamos conociendo, Faraona única.;)
Otro beso para ti:)