¿EXISTE ALGO MÁS OBSCENO QUE UN CADÁVER INFANTIL VÍCTIMA DE LA GUERRA?

Antes de nada quiero deciros que estoy muy, muy enfadada. Me encuentro llena de furia, de asco, de vergüenza, de repulsión, de pena, de mierda pura por lo que acabo de ver.

Os aviso también de que las imágenes que podréis ver más abajo puede que hieran a los que seáis más sensibles, pero he creído imprescindible publicarlas porque son ellas las causantes de que me haya lanzado a escribir sobre el ya cansado teclado.

Son estas fotos las protagonistas de este artículo. Instantáneas que, normalmente, se suelen esconder a los grandes medios de masas para que las guerras nos parezcan hasta "bonitas". Pero NO, la guerra, las invasiones, las batallas son la mayor barbarie que puede cometer el ser humano puesto que siempre sufre el mismo: el pueblo inocente.

Me da igual que mueran israelíes. Me da igual que mueran palestinos. Me da igual que mueran iraquíes. Me da igual que mueran estadounidenses. Me da igual que mueran rusos. Me da igual que mueran chechenos. Me da igual que mueran unos u otros porque TODOS somos HOMBRES y MUJERES.

¿Es que nadie se dará cuenta jamás de que los intereses de unas cuantas almas putrefactas de codicia, ambición, poder, dinero y conquista nos llevarán hacia la aniquilación más absoluta?

¿Qué es lo que nos ancla a lobotomizarnos con nuestra vida diaria, sin mirar más allá de nuestros ombligos y de los ombligos de los que conocemos?

¿Cómo es posible que no nos levantemos, nos echemos a caminar y paremos de una vez esta orgía de sangre?

Como cada mañana, antes de irme a la cama, he entrado a las webs de diferentes periódicos españoles a leer cómo sigue la absurda y asqueante actualidad que algunos sufren y los más vemos desde muy lejos.

No he podido pasar por alto lo que he visto y aquí me tenéis. Hoy han sido los cabrones de los israelíes. Mañana serán los cabrones de los palestinos. Pasado serán los cabrones de los hutus. Y luego los cabrones de los tutsis...Y así, sin prisa pero sin calma, seguiremos asesinando a miles, a millones de seres inocentes que, como los que aquí veis ahora, seguramente se refugiaban en su hogar. ¡Ese era todo su pecado!

Lo peor es que los culpables indirectos somos tú y yo. Sí, tú y yo, los que nos tiramos de los pelos al ver cosas así pero luego, pasadas unas horas, volvemos a caer en la rutina diaria del trabajo, de la casa, de las vacaciones, de las juergas, de los amiguetes, de las aficiones y olvidamos esa otra realidad que, para niños como los de las imágenes, ha pasado a ser historia.

Somos tan cómodos, tan corbades, tan egoístas, tan descreídos, tan zafios, tan ruines, tan hediondos que, como mucho, gritaremos en una manifestación o ayudaremos con algo de dinero una vez al mes por medio de alguna ONG.

Mientras, la tierra que nos dio la vida, vuelve a acoger en amoroso abrazo a los niños que hace poco parió y, tan injustamente pronto, le son devueltos. Los gusanos de la muerte darán buena cuenta de sus cuerpos. Los gusanos de la vida seguiremos engordando en vez de echarnos a caminar juntos y parar, así, la barbarie destructiva que nos rodea.

A todos los que os dedicáis al comercio de armas. A todos los que vivís de la muerte de inocentes. A todos los que hacéis negocio gracias al asesinato de víctimas inocentes. A todos los que os escondéis tras inmensas y lujosas mesas de gigantescos despachos. A todos los que sois culpables directos de ésto...Desde aquí os califico como basura subhumana. No sois hijos de puta porque aún hay clases y las meretrices son infinitamente mejores que vosotros.

Efectivamente, como me temía sigo igual de cabreada o, incluso más. Me voy a mi mullida y cálida cama. ¡Qué asco me doy a mí misma! Disfrutad del Domingo. Como véis, muchos otros ya no lo pueden hacer.