MISTERIOS Y ENIGMAS:
LA ATLÁNTIDA
De todos los misterios que existen ninguno puede competir con las fabulosas historias de las tierras perdidas y las civilizaciones desaparecidas. De entre todas ellas, destaca sobremanera una: la desaparición de un continente entero más allá de las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar), al que se tragó la Tierra sin dejar rastro ni de él, ni de la floreciente civilización que lo habitaba. Este continente era conocido como "Atlántida".
Llama la atención que la única mención directa a la Atlántida aparezca en los "Diálogos" de Platón, siendo en la actualidad miles los libros que se han escrito con respecto a este misterioso continente perdido. El filósofo griego alude a él en dos de sus diálogos: el Timeo y el Critias.
El Timeo resume la conversación que sostuvo Sócrates con tres de sus discípulos. En el transcurso del diálogo, uno de los discípulos, Critias, relata a sus compañeros una historia que Solón, famoso político y legislador ateniense, le había contado a su abuelo.
En uno de sus viajes a Egipto, Solón conoció a un sacerdote que le explicó que las crónicas egipcias contenían el relato de una gran guerra librada en tiempos muy antiguos, en torno al 9.600 a.JC. entre Atenas y "una poderosa hueste que, partiendo de un lugar lejano del océano Atlántico, avanzaba insolente para atacar a toda Europa y a Asia, por añadidura".
Según los comentarios del sacerdote, los invasores procedían de una gran isla llamada Atlántida, situada más allá de las Columnas de Hércules. La isla, mayor que Africa del Norte y Asia Menor juntas, constituía el centro de un poderoso imperio que comprendía numerosas islas atlánticas vecinas y grandes porciones de tierra: "Libia hasta Egipto y Europa hasta la Toscana".

Grecia resistió la invasión atlante pero después sufrió "violentos terremotos y pleamares y, en un día y una noche de desgracia, todos aquellos hombres belicosos se hundieron como un solo cuerpo en la tierra y la propia isla de Atlántida desapareció en las profundidades oceánicas. Razón por la cual el mar es en esas partes intransitable e impenetrable, pues en medio hay un banco de barro, producido por el hundimiento de la isla".
Por su parte, el Critias contiene una descripción de la isla, de la fauna y de la flora que poseía (incluídos caballos y elefantes, lo que acaba con las teorías que defienden que Sudamérica es la Atlántida). También describe su organización administrativa. Habla de sus 1.200 naves, de sus ceremonias, de su espléndida arquitectura y destaca las virtudes de sus habitantes que "desdeñaban cuanto no fuese virtud y tenían en poco la prosperidad de que disfrutaban".
Pero en el Critias también se nos cuenta el porqué del final de la isla: "cuando el elemento divino que había en ellos empezó a debilitarse debido al cruce constante con los mortales y predominó el temperamento humano, no pudieron seguir siendo dignos de su suerte y empezaron a comportarse de modo indecoroso". Llegó un momento en que Zeus decidió infligir a la Atlántida un castigo ejemplar para lo cual "reunió en su muy honorable residencia a todos los dioses [...] y una vez que los tuvo allí reunidos les dijo:"...Lamentablemente, justo en esos dos puntos se interrumpe el Critias.

¿Es posible que desapareciera un continente entero en medio del Atlántico? ¿Hubo un estado ateniense ya en el 9.600 a.JC.? ¿Por qué Aristóteles, el discípulo de Platón, sólo dijo de la Atlántida que "quien la creó la destruyó también"?
Los interrogantes que se nos plantean son numerosísimos. En la mayoría de los casos sólo se generan más dudas al intentar contestarlos y las respuestas, en su gran mayoría, sólo pueden basarse en especulaciones y apreciaciones personales. Sin embargo, sí que existen algunos hechos que nos pueden probar que, en efecto, la Atlántida existió.
Al comienzo de la época de las exploraciones (siglo XV) renació el interés sobre el continente perdido y, basándose en la Biblia, la mitológía y los clásicos, se propusieron múltiples ubicaciones para la Atlántida. Entre las más usuales hay que recordar Mongolia, las islas británicas, Mesopotamia, Sudamérica, Azores, Canarias, Creta o Ceilán.
Ignatius Donelly, el miembro más instruído del Congreso Norteamericano a finales del XIX, publicó el libro "Atlantis: The Antediluvian World" en el que llevó a cabo una síntesis de las pruebas sobre la existencia del continente atlántico. Encontró nexos entre pruebas que, en un principio, parecían no tener nada en común consiguiendo una secuencia de argumentos que no sólo corroboraba la historia de Platón, sino que, además, ofrecían datos nuevos sobre la Atlántida.

Donnelly se basó en lo que los antropólogos denominan Teoría difusionista que sostiene que, si en lugares muy alejados surgen culturas parecidas, no puede ser una casualidad, sino que se ha de deber a contactos directos o indirectos.
Las dos culturas similares en este caso son la egipcia y la mesoamericana. Existen asombrosas semejanzas entre sus templos con el uso común de la pirámide, la similitud entre sus aparejos, etc.
Además existe otro dato que, entonces, a Donnelly le pasó desapercibido: ambas culturas son las únicas que representaban a sus dioses con forma de animal o de híbrido humano-animal.
La otra gran controversia se centró en qué tipo de desastre natural podía hacer desaparecer un continente entero, sito en pleno Atlántico, ya que las placas tectónicas no dejan lugar para la Atlántida y, por tanto, la destrucción debió producirse por culpa de algún tipo de fenómeno excepcional.

Las hipótesis han sido de lo más variadas, siendo el impacto de un meteorito y la aproximación de un cometa gigante (que hoy en día sería Venus) las dos principales que no han podido ser ni probadas ni refutadas por completo.
Curiosamente, Edgar Cayce, popular adivino estadounidense, predijo en 1.933 durante un estado de trance, lo siguiente: "en la parte hundida de la Atlántida o Poseidia puede aún descubrirse parte de los templos bajo el fango acumulado por tantos siglos en el mar, cerca de lo que llaman Bimini, frente a las costas de Florida" . Pues bien, en 1968 un equipo de exploradores submarinos descubrió lo que parecía una construcción de 580 metros de longitud y forma de J, realizada con enormes piedras rectangulares que descansaban en el fondo del mar, a media milla de Paradise Point, en Bimini Norte, una de las Islas Bahamas.
Algunos geólogos se apresuraron a descartar que pudiera tratarse de la Atlántida, pero si tenemos en cuenta que la línea recta no se da en la naturaleza y que las piedras en cuestión tienen sus cantos pulidos, lo cierto es que da que pensar.

Hubo también un gran número de arqueólogos y atlantólogos que aseguraban que esas piedras habían sido colocadas allí en los últimos años. Pero el Dr. David Zink echó por tierra dicha hipótesis cuando, tras repetidas exploraciones, descubrió otros muchos datos y nuevas características: una cabeza esculpida en un trozo de mármol; pautas geométricas en la colocación de las piedras que contienen referencias astronómicas a la constelación de las Pléyades; monumentos megalíticos con huellas de la erosión sufrida durante miles de años en el fondo del mar...
Por último hay que señalar que no deja de ser llamativo que la supuesta ubicación de la Atlántida se halle precisamente tan cerca del Mar de los Sargazos, donde no se atrevían a navegar las naves, hasta bien entrada la Edad Moderna, por miedo a encallar en su fondo fangoso.
Por todo lo anteriormente expuesto parece ser que el mito de la Atlántida podría poseer una base real y que lo escrito por Platón, aparte de los típicos excesos literarios, podría tener un trasfondo verídico. O no. Es el momento de que saques tus propias conclusiones acerca del misterio de La Atlántida.

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Daniel dijo
Me pareció super bueno tú articulo sobre la Atlantida, bonito con su toque de magia que le das siempre tú a lo que escribes.
Oye muñequita, yo siempre cuando me pierdo leo tus cosas y los comentarios como para ponerme al día de lo que se está hablando, y hoy y siempre me di cuenta que realmente tienes algo, eso que dicen por aquí, " tiene un no sé que esta mina". Siempre hay alguien que te adula.
Besos de un posible atlante.
30 Julio 2006 | 01:00 PM