Hay días en que te das cuenta de que soñar puede resultar demasiado doloroso...

Hay días con sabor a mermelada de fresa...

Hay días en que leer lo que tu mente ya sospechaba te vuelve a llevar hasta tu solitario reflejo sobre el espejo...

Hay días en que soy ese barco de papel que unas pequeñas manitas hacen navegar sobre las vibrantes aguas de la fuente...

Hay días en que un beso se convierte en un olvidado recuerdo...

Hay días en que los trinos de los jilgueros me hacen olvidar a Mozart...

Hay días en que el fresco aroma de los morenos brazos de mi madre se me antoja como el mejor de los refugios...

Hay días en que me siento el hada mágica con que sueño despierta...

Hay días que comienzan justo donde acabó el día anterior...

Hay días que nacen para ser disfrutados sin descanso...

Hay días en los que un tren al sur supone un viaje de regreso hasta ti mismo...

Hay días en que un desafinado canto es el producto del arte hecho persona...

Hay días en que todo lo real se arrincona en una esquina imaginada de un mundo inexistente...

Hay días en que la niña que soy se carcajea de la mujer que siempre seré...

Hay días en que el corazón y la cabeza se tropiezan y no se reconocen...

Hay días en que mi mirar se pierde entre los correteantes pies de una niña que persigue a su pelota, allí, en la plaza...

Hay días en que mi silente banco de madera, amigo y compañero, aparece rebosante de vacío...

Hay días en que chupetear un caramelo me hace regresar junto a mi adorado guerrero de verde bronce...

Hay días en que mis peluches me observan y me preguntan quién soy...

Hay días en que volvería a correr por el pasillo de mi hogar sabiendo que mi abuela me espera en la cocina...

Hay días en que me doy cuenta de que la marea se empeña en mecerme hasta las costas que más temo y más anhelo...

Hay días en que no derramo ni media lágrima pero tampoco sonrío ni una vez...

Hay días en que volvería a ver una vez más (y ya serían 35) esa película...

Hay días que acaban antes del alba...

Hay días en que recorrería mil kilómetros por contemplar una mirada...

Hay días que desearía no haber nacido aún...

Hay días en que María me recuerda, amorosa, que está esperando para nacer...

Hay días en que me gustaría morir para continuar mi camino...

Hay días absurdos, dolientes, sufridos, desesperantes, crueles, hirientes...

Hay días esperanzados, serenos, carcajeantes, luminosos, amantes, generosos...

Hay días tristes y hay días alegres...Escoge entre ellos, puesto que de ti depende el color y el aroma de cada uno de ellos.