EL POSTPARTIDO DE HOY: ESPAÑA 3 - TÚNEZ 1
REMONTADA ROJA
De nuevo comienzo esta crónica en pleno descanso del partido. Descontrol y falta de entendimiento son las principales características de esta primera parte española. Hoy somos nosotros los ucranianos.
El gol de ellos, tras una serie encadenada de fallos hispanos, nos devuelve a la realidad de un modo rotundo y directo: cada partido es diferente.
Los tunecinos, incansables, con garra y velocidad, a veces parecen ser 22 en vez de once sobre el terreno de juego. El secreto sería abrir las bandas pero Villa y Torres son hombres de centro y, además, hoy están excepcionalmente bien marcados. Así que, sólo nos quedan Pernía y Sergio, pero con carreras de 60 metros no se puede lograr gran cosa. Por tanto hay que probar por el centro y, para ello, hay que ser ágiles, rápidos, hay que tener toque, control y, sobre todo, entendimiento entre los jugadores y, ésto último, hoy, no ha aparecido aún sobre el terreno de juego.

De todos modos, España es la que controla la posesión del balón en todo momento y ellos, además, son muy flojitos marcando en su área en jugadas a balón parado. Así que, si bajamos el alocado ritmo que llevamos al vernos por debajo en el marcador y, en cuanto, nos concentremos un poquito más, confío en que los dos goles traspasen la portería africana.
"No hay enemigo chico", que diría mi abuela.
Comienza la segunda parte.
...¡Y en el minuto 27 llegó el siete y les hizo un 7 en su puerta! El capi, el abuelo, el pícaro Raúl, estuvo en el momento justo y en el lugar preciso y ¡¡¡¡¡¡¡¡goooooooollllllll!!!!!!!!

A partir de ese instante, la moral de los nuestros vuelve a escalar la muralla tunecina y, en una jugada de las que se recuerdan, el niño Torres se luce y se gusta, peliculero como es, con un nuevo tanto que nos hace saltar del asiento.
Gritan las gargantas, claman los edificios, se abrazan las ciudades y España es una fiesta que baila al son de los petardos, de las palmas y de las bocinas de los coches.
¡¡¡Sí, sí, sí, nos vamos a Berlín!!!, canta la gradería en Alemania y ya olvidamos los apocados y caóticos primeros 45 minutos que nos sumían en el más silencioso de los letargos.
Pero aún hay más. En el minuto 90 un penalti a favor y, de nuevo, Fernando Torres taladra la red tunecina.
Y todo esto teniendo en cuenta que Nostradamus, al menos en su cuarta centuria, no dice nada sobre que España gana este año el Mundial de Fútbol. Que si lo llega a haber predicho, les metemos 15...Soñar es gratis.






















































































Dadá dijo
¡Somos lo más!
¡Vamos a ganar hasta el mundial siguiente!
19 Junio 2006 | 11:10 PM