31 de Mayo: DÍA MUNDIAL SIN TABACO
¡Si quieres, puedes!
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Hoy me váis a permitir que me tome una licencia.
Hoy quiero dedicar este artículo, de forma exclusiva, a todos aquellos que os sentís fatal, físicamente, por culpa del tabaco.
Hoy escribo para todos los que, al levantaros, tras darle la primera calada al pitillo matutino, sufrís el mismo y asfixiante ataque de tos de cada mañana.
Hoy escribo para todos los que, tras correr cien metros, sentís que el corazón se os sale del pecho.
Hoy escribo para todos los que sois capaces de salir a las tres de la mañana en busca de tabaco porque olvidásteis comprarlo cuando aún os quedaba una cajetilla entera hace tan sólo cinco horas.
Me dirijo a vosotros porque os aseguro que se puede dejar. Se puede vivir sin tabaco perfectamente por mucha nicotina que hayas inhalado durante lustros y lustros.

Os lo aseguro porque la imagen que aparece sobre estas mismas líneas podía haber sido tomada en mi casa hace poco más de tres años y medio, cuando me fumaba una media de cincuenta cigarrillos diarios.
Os lo digo porque sé perfectamente lo que es dormir recostada, sin poder tumbarme del todo, ante la temida sensación de ahogo que me poseía en cuanto mi cuerpo yacía por completo.
Os lo escribo porque sé lo que es tener ese pitido de una forma casi constante en el pecho.
Comencé a fumar a los 13 años, como casi todos, por "parecer adultos", por "ser modernos", animada por la pandilla de amigas y porque, hace 23 años, el tabaco estaba de moda. Me gustaba el sabor del tabaco, me gustaba la sensación del humo en mi boca, me aportaba la seguridad que mi timidez y mi falta de autoestima me negaban...Y seguí fumando.
A los 33 años, me sentía como una anciana acabada, frágil, agotada, quebradiza, ahogada. Pero en realidad no era una anciana, sino una yonki, una adicta, una enferma.
Ahora lo sé. Ahora sé lo que es vivir sin ser una esclava. Ahora sé lo que es sentirme sana. Ahora sé lo que es no depender de un pitillo para decir o hacer algo que me cuesta expresar o llevar a cabo. Ahora sé lo que supone no estar pendiente de que el Ventolín se acabe. Ahora sé lo que es respirar hondo. Ahora sé lo que es dar un beso sin ese hedor en mi boca. Ahora sé lo que es trotar 12 kilómetros diarios sin toser lo más mínimo.
¿Que si cuesta mucho? SÍ, claro que cuesta mucho. A mí me costó lágrimas, ruegos, hincarme de rodillas suplicando que me comprasen tabaco, tirarme de los pelos, darme cabezazos contra una puerta (y no exagero), pero lo logré y no soy una superheroína de cómic. Sin embargo, sí sé algo que entonces no sabía: "todo lo que dependa exclusivamente de mi propia voluntad para poder realizarlo, es posible conseguirlo, puesto que sólo depende de que yo quiera alcanzarlo".

En el mundo de las drogas, de las dependencias, llámense cocaína, sexo, alcohol, juego, comida o tabaco (entre tantas otras) no se suele reaccionar hasta que se toca fondo. No solemos ser conscientes del estado en que nos hallamos hasta que no nos sentimos en lo más profundo del oscuro pozo. Por eso este artículo no se quiere convertir en un sermón para todos los que encendéis un pitillo, sino en una llamada de atención, en un guiño de esperanza, en una palmada de ánimo para todos los que no podéis vivir sin el tabaco porque sin él os moriríais y, con él, os estáis matando.
Recordad que sólo depende de vosotros. Sed dueños de vuestra propia vida. No permitáis que el cigarro dirija cada uno de vuestros días. Poned narices, voluntad, sed tozudos hasta lo indecible por esta vez. ¡Vale tanto la pena!
Hace años que ni lo recuerdo. Sólo soy consciente de que continúa existiendo cuando, por la calle, me cruzo con alguien que va fumando y me choca ese olor tan fuerte y molesto que mi cuerpo, ahora, rechaza.
Si yo pude, tú puedes. No lo intentes: ¡HAZLO!...
¡Respira, vive, disfruta de ti, decide, sé libre!































































































Ya está el listo que todo lo sabe dijo
Amiga Clito, estoy totalmente de acuerdo contigo... "Si se quiere se puede"
Después de un montonazo de años fumando y docenas de intentos fallidos hace cerca de 15 meses lo conseguí y es una de esas decisiones de las que me siento más orgulloso.
Echando la mirada hacia atrás veo como una perdida de tiempo, dinero y sobretodo salud el haber fumado durante tantos años… el haber tenido esa entupida e innecesaria dependencia.
Hoy 31 de Mayo, Día Mundial sin Tabaco, me siento un hombre libre de inútiles vicios (al menos los que me quedan me son más gratificantes jejeje ;P )
Saludos
31 Mayo 2006 | 07:24 AM