¡¡¡VA POR NOSOTROS!!!

El objeto de este artículo es el de reivindicar una generación, la de los 80, la de todos aquellos que crecimos en la década de los años 80 (año arriba, año abajo). La de los que estamos currando de algo que nuestros padres ni podían soñar. La de los que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más. La de los que estaremos pagando nuestra vivienda durante los próximos cincuenta años.

Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos delante de los grises. No votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con el Mundial de Fútbol del 82. Aunque muchos naciéramos durante la dictadura siempre hemos tenido una conciencia democrática.

Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, el elástico o el rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color.

Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que, los que vinieron después de nosotros, sí que lo tienen realmente y nadie se los dice.

Se nos ha etiquetado de "generación X" y tuvimos que tragarnos bodrios como: "Reality Bites", "Falcon Crest" y "El Equipo A" ( te gustaron en su momento, vuélvelas a ver, verás qué chasco). Alucinamos con Mazinger Z y las trenzas tiesas de Pippi. Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puñetera madre de Marco que no aparecía y con las "torturas" de la Señorita Rottermayer.

Somos la generación que ha visto a Maradona hacer campaña contra la droga, los que nos reíamos de los "12+1" campeonatos de Angel Nieto. La generación que durante un tiempo tuvo al baloncesto como el primero de los deportes.

Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida. Nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.

Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso. Fuimos los últimos en hacer BUP y COU y hemos sido las cobayas del programa educativo. Hemos sido los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT.

Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes de que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico. Vivimos un 23F adosados a un transistor. Vimos caer el muro de Berlín, a Boris Yeltsin, borracho, tocarle el culo a una secretaria y gritamos "OTAN no,bases fuera", sin saber muy bien qué significaba.

Aprendimos a programar el video antes que nadie. Jugamos con el Spectrum y odiamos a Bill Gates. Vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre.

Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema "el panadero farlopero". Los que recordamos a Enrique del Pozo cantando con Ana, los mundos de Yupi y las pesetas rubias.

Nos emocionamos con Superman, ET o En busca del Arca Perdida. Comiamos Phoskitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba, llamado Bollycao, no estaba del todo mal.

Somos la generación de "El coche fantástico", "V" y "La casa de la pradera".La generación que se cansó de ver a las mamachichos. La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial. La última generacion que vio a su padre poner la baca del coche atiborrada de maletas para ir de vacaciones.

La última generación de las litronas y los porros, y ¿qué pasa?,la última generación cuerda que ha habido.

Este artículo está dedicado a todas las personas que crecísteis entre 1980 y 1990. La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia. Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos pese a la España de antes...

Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bags. Hacíamos viajes de más de 3horas sin descanso, con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones ni armarios o frascos de medicinas con tapas a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas y codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces. No existían los móviles.

Nos rompíamos unos a otros los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos tan contentos.

Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos metidos en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos: si acaso alguno era gordo y punto.

Estábamos siempre al aire libre,corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole, cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los mas afortunados con Filvit) Y ligábamos con los otros jugando con una botella a la que hacíamos girar y no en un chat escribiendo ";-*".

Éramos responsables de nuestras acciones y asumíamos sus consecuencias. No había nadie para resolver éso. La idea de un padre protegiéndonos, si transgredíamos alguna ley, era inadmisible. Como mucho nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y nos callábamos.

Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.

¿Eres uno de nosotros?? ¡Enhorabuena! Un saludo para todos. ¡¡Cuidáos y que os vaya bien!!