...A veces ocurren hechos que, no por más deseados, dejan de sorprendernos cuando suceden. A veces tengo ganas de decirle que le quiero y reprimo esa necesidad porque él ya sabe que lo hago. A veces me quedaría en casa sin salir durante meses.

A veces río al escribir. A veces logro someter a la loba que llevo dentro. A veces me gustaría ser de nuevo la niña abrazada por los morenos brazos de mamá.

A veces me desespero ante el silencio de un timbre. A veces me gusta soñar con ser FELIZ. A veces me comería todo el chocolate del mundo.

A veces me sobra hasta mi propio pensamiento. A veces necesito a todo el mundo. A veces saltaría por la ventana.

A veces me gustaría ser mi gato. A veces me pregunto qué es lo que me impide hacer el camino en total soledad. A veces me desespero al descubrirme, de nuevo, ilusionada por una vana ilusión.

A veces me enfado muchísimo. A veces he llorado por culpa de las sonoras carcajadas. A veces me emociona el silencio.

A veces me pregunto por qué no he dado hasta el momento con alguien que sienta como yo. A veces me gustaría encontrarme muy lejos de donde estoy. A veces aún sueño con una casa con visillos blancos junto a un lago azul.

A veces veo gentes. A veces le pido perdón a María por no haberle permitido nacer aún. A veces la magia me envuelve.

A veces no dudo. A veces tengo frío. A veces soy desquiciante.

A veces me pregunto para qué volver a soñar. A veces el espejo me devuelve el reflejo de una desconocida. A veces un aroma me hace estremecer.

A veces pienso en un hábito de color marrón. A veces noto a Abel junto a mí. A veces me pierdo evocando la pasión de un beso con sabor a limón y a tabaco.

A veces siento que no volveré a sentir. A veces me lamento en vez de esforzarme. A veces la vida no me sorprende.

A veces una simple mirada me puede destrozar. A veces me dejo arrastrar por los demás para situarme en alguna ocasión en el otro lado de la moneda. A veces no olvido tan pronto como había supuesto...