¿Por qué los espejos de los probadores son tan crueles?
Hace un par de días fui de compras una vez más. Entre precios rebajados, marujonas con chandal y tacón de aguja, niños enfadados y despistados varones me encontré con diferentes prendas a mi gusto (extraño gusto el mío) y a unos precios más que tentadores. Así que, inocente de mí, me colgué las respectivas perchas de mi fornido antebrazo y me adentré en la desértica luminosidad del diabólico probador.
En esta ocasión aparentaba ser un amigo: ¡incluso poseía varios hermosos percheros! Por fin podría liberarme, cómodamente, del abrigo marrón de pana que me asfixiaba, del bolso que, como su peso me recuerda a cada instante, se asemeja un tanto al mágico de Mary Poppins y de la radio y los cascos que tronaban en mis oidos que mi adorado "Españolito" continuaba ganando en un campo de la bella tacita de plata gaditana.
Me hallaba absorta, ordenando los diferentes tops y faldas, quitándome el ancho cinto, colocando las botas a un lado, poniendo sumo cuidado en no rajarme las medias, cuando una extraña y ajena figura reclamó, exigente, mi total atención. ¿Quién era esa gorda ojerosa, despeinada, fea, ajada, triste y sola que me observaba bajo el gélido azul del tubo de neón?¿Era posible que "éso" fuese mi reflejo?
Hasta hace breves minutos las gentes con las que me cruzaba desviaban sus miradas para observarme, notando curiosidad en los ojos femeninos y atracción y deseo en el mirar de los varones. ¿Cómo era posible si lo único que yo vislumbraba en el espejo era la imagen de una anciana mujer, acabada, desengañada, rota y agotada? ¿Tan abismal diferencia puede existir entre la ojeada física y el escudriñamiento del alma?
Los demás se topaban con una mujer atractiva, extrema, elegante, pisando fuerte, sensual, moderna, segura de sí misma. Yo me tropecé con la cruda realidad, con la que siempre he sido, con la que jamás dejaré de ser: una niña solitaria, jugando a ser anciana, bajo un cruel tubo de neón.








Hace tiempo que no entro en los provadores. Les tengo fobia, con esos espejos, ese olor a pies y a otras cosas... Yo me compro la talla a ojo y me la pruebo en casa, si no me sirve ya la cambiaré. Además tiene ventajas, en rebajas soy un vólido.
Saludos.
ese espejo es la razon por la que yo odio ir de compras... cuando no tienes a la señora de turno mirando cómo te queda la ropa e incluso algunas se atreven a darte su opinión...
Un besito
...post/2006/01/15/5-extranos-habitos-tuyos">reglas del juego.
Te lo paso
Clítoris
20 ene 2006 - 05:40 PM
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2 (a cualquiera)
Dicen que cuando uno se cae de un caballo hay que volver a montarlo rápidamente para no quedarte con el trauma de por vida. Así que, aguerrida donde las haya, me he internado -completamente sola- en una bacanal de probadores y tiendas, luchando contra marujonas, "Jennies" e inoportunas vendedoras.
No han pasado ni tres días desde mi entrada en aquel aterrador probador y hoy el espejo me ha devuelto una imagen de una chica guapetona, con las carnes bien repartidas -aunque aún sobren unas cuantas-, atractiva, sensual y a la que la ropa no le sentaba tan mal como se temía...Total, que me he dejado 24 euros en dos jerseys negros de punto, jajajajajajaja.
Lo que logran el corazón y el alma no lo consigue ni el mejor cirujano plástico de la historia.
yo tengo autentica fobia a los espejos...me siento incapaz de mirarme a los espejos cion mucha luz...os entiendo
Belén, a ver si va a ser al final que, en realidad, eres medio vampirilla, jijiji.
Un saludito:)
Vaya.. chica.. te hace falta alguien que te anime y te mime un poco!
Bonita foto la de la escalera.. la tengo de fondo de pantalla.. Chema Madoz
Apostata, más bien creo que debería animarme y mimarme un poco más yo a mí misma, pero todo se andará;):).
Sí, sí que es bonita esta imagen. No sé si es una escalera que sale del espejo, que quiere entrar en él, que lo sostiene o que se apoya sobre su superficie, jeje.
yo tengo autentica fobia a los espejos...me siento incapaz de mirarme a los espejos cion mucha luz
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