Un extraño virus otoñal me ha invadido y con él han llegado la fiebre y los espasmos musculares. Que yo recuerde, sólo he sufrido un único estornudo desde que el termómetro superó los 37,5 grados: estas gripes cada año son más extrañas y atípicas...O puede que sea yo la que transmuto en alguien cada vez más ajeno a los que se supone que son "mi tiempo" y "mi espacio".
Ayer me pasé la jornada metida en la cama, arrebujada entre los recuerdos de una complaciente abuela desviviéndose en atender a su niña. El silencio y la sensación de extrema soledad fueron, junto a las náuseas y a los calambres, los fieles compañeros de un día extraño y vacío en el que me vi alejada y olvidada de todos, incluso de mi misma.
Tras pasarme casi doce horas entre cálidas sábanas, la llegada de la siempre ansiada oscuridad nocturna me procuró unas horas de plácida tranquilidad en las que opté por revivir un pasado de abotergantes veladas frente a la caja tonta.
Los 4.400 llegaban a mi casa tras volver a La Tierra -si es que alguna vez se fueron de ella-, envueltos en un aura de misteriosa calidad televisiva, tras pasearse por medio mundo suponiendo un éxito morrocotudo para los siempre ávidos bolsillos de productores y distribuidores. Y como me sucede siempre, ante cualquier anunciado bombazo, la desilusión y el desengaño se sentaron a mi lado para ir aumentando en peso y presencia a medida que los 4.400 se convertían en 4.399.
Un nuevo y más guapo Mulder y una diferente y menos sensual Scully (cuánto me recuerda esta mujer a la Jennifer Jones de mi amada "Jennie") se daban a conocer poco a poco, mientras que, un más que atractivo Peter Coyote, se paseaba de cuando en cuando por alguna que otra escena, que sólo por contar con su presencia, ya ganaba en solidez y elegancia.
Sin embargo, una cuidada calidad técnica no podía dejar pasar por alto, al menos bajo mi prisma personal, un paupérrimo guión que, tras surgir a partir de una, no por imaginativa, menos trilladísima idea, nos aboca a una desordenada mezcla de anteriores películas.
Por mis ojos pasaban pobres remakes de "Carrie", "Encuentros en la Tercera Fase", "Scanners" o "Alguien voló sobre el nido del cuco", acompañados de recursos más que predecibles y del desarrollo de tópicas historias siempre políticamente correctas.
Junto a todo ello, fallos garrafales que ni pueriles mentes serían capaces de cometer a la hora de desarrollar la trama -¿quién puede creerse que los servicios de inteligencia y las autoridades USA dejen libres y a su aire a los 4.400 tan sólo dos semanas después de su espectacular reaparición?- provocaron que mi mente recordase que mi estómago se hallaba más vacío que el de Carpanta y comenzase a viajar de nuevo hasta la cocina.
Esta noche volveré a sentarme frente a la caja tonta a esperar el desenlace de la primera entrega de los ya 4.399, aunque mucho me temo que, como Maia, la niña clarividente, sé perfectamente con lo que me voy a topar. Por si acaso, mientras veo a los retornados, mi vídeo grabará la nueva "Roma" que el recién nacido "canal 4" (todo son cuatros últimamente) empieza a emitir.
Ya os contaré si la fiebre baja o si me sube la bilirrubina ante tanta sesión televidente.
LOS CUENTOS DEL HADA







la serie es una pasada mola un monton porque siempre te dejan con intriga. Yo desde que vi el anuncio quise verlo.