JUNTO CON LA MAGIA...Hasta las estrellas y más allá
Hace días que tenía pensado hablar de la magia. Esa magia de la que soy una ferviente defensora, incluso tras comprobar hace ya decenios, a través de aquella primera caja Borrás, que mis torpes y gordos dedos no se habían diseñado para ejercitar rápidos y diestros trucos con los que agasajar a mis amigos.
Sin embargo, ella, esa sensación especial que, a veces me inunda, existe sin más.
¡Cuántas noches la he sentido al verme reflejada en los iris de unos ojos ajenos! ¿Qué puede haber más mágico que el nacer, crecer, evolucionar, cambiar y, llegado el caso, morir?...Y la magia de una inesperada carcajada capaz de resquebrajar en un instante el más frío y adusto de los silencios. ¿Quién osa negar la magia existente en un cielo estrellado de verano mientras reflejos color plata coquetean, caprichosos, con la espuma de las olas más guerreras?
Hace unos días, mi amigo el mago, mi mago favorito, me hizo llegar una serie de nómadas pensamientos que él decidió transformar en sedentarios a través de unos golpes de tinta sobre un simple papel. De nuevo, la magia venía a visitarme justo en esos momentos en que llega sin esperar lo que tanto se echaba en falta.
Leyendo sus ideas escritas, una vez más, me vi a mi misma sentada en el borde de una taza de café, paladeando los sabores -dulcísimos, salados, agrios y hasta amargos- de una existencia que no cesa de sorprenderme cuando, estúpida de mi, construyo duraderos castillos que ella, la magia, vuelve a destruir con un levísimo roce de una humilde varita mágica.
Magia y suerte parecen ir unidas de la mano. Dicen que si la magia se personifica en un hada buena, la suerte te acompañará allá donde vayas; mas si es dirigida por un malvado mago, la más terrible de las maldiciones se abatirá sobre tu vida...Puede que ésto último fuese lo que le sucedió a "Sam" durante al menos la primera parte de su vida.

Sam fue un chucho sin demasiada buena suerte. La magia no fue generosa con él externamente. Sam no era ese mofletudo, precioso y gordito can con el que todos soñamos en algún momento. Sam no era un perro ordinario, ni siquiera de cachorro había podido despertar la ternura de la gente. Su pequeño cuerpo desequilibrado y su aspecto tan particular lograban ahuyentar a todos sus posibles dueños: su piel marrón arrugada, sus incontables verrugas y lunares y sus dientes filosos le otorgaron una vida de abandono y maltrato continuos, donde durante sus primeros ocho años, vagó de perrera en perrera, despreciado siempre e incluso, torturado a veces.
Sin embargo, un día (o quizás una noche) una bruja generosa rompió el maléfico sortilegio que había marcado a Sam desde antes incluso de nacer y otro ser mágico se cruzó en su camino.
Hace seis años, por fin, encontró un hogar. Una desconocida se compadeció de su horrible apariencia y lo rescató de una perrera. Su nueva dueña logró encontrar la forma de transformar su aspecto en algo positivo. Puede que para muchos de vosotros, no lo consiguiera de la forma más mágica, pero lo cierto es que cuatro veces consecutivas Sam ganó la corona de "El perro más feo del mundo" y este reconocimiento lo llevó a ganar el cariño y la compasión de muchas personas de todo el planeta. Poco a poco, desfiló por distintos programas de televisión y fue protagonista de centenares de fotografías. Su especial aspecto se transformó en su marca distintiva y logró ganar el cariño de sus vecinos de California.
Como todo príncipe encantado, ávido de demostrar su infinita capacidad de entrega y su amor incondicional a todo el que le regalara una simple caricia, el corazón de Sam se fue debilitando al repartirse entre miles de personas anónimas y, tras luchar contra la enfermedad que le aquejaba, fue necesario su sacrificio a los 14 años de vida...Y así, viajando a través de la magia, llegó su historia hasta mi y yo, opto ahora por hacerla vuestra, si así lo deseáis, puesto que la magia no se puede poseer: es ella la que nos elige y nos regala su disfrute hasta que, partiendo de nuestras manos repletas de ilusiones y esperanzas, decide continuar viaje más allá de la estrellas. Como Sam.






























































































