COLORES VOLANDO LIBRES: sueños en pompas de jabón
Hoy pude disfrutar de unos momentos ilusionantes al leer una noticia donde se narraba la creación de pompas de jabón de colores. Su inventor, un estadounidense de 39 años, ha gastado casi un tercio de su vida y más de medio millón de dólares en hacer realidad su sueño, pero finalmente lo ha logrado.
Patentados ya el descubrimiento y su posterior aplicación, son ahora las más importantes multinacionales jugueteras las que se pelean por conseguir que su nombre aparezca presidiendo la distribuición y venta de tan singular producto.

¿Quién no ha inflado los mofletes hasta no dar más de sí y, despacito, ha insuflado su hálito a una jabonosa mezcla para parir una perfecta pompa que, elevándose por encima de nuestras cabezas, se aventure en imaginativos viajes sin fin?
¿Quién no se ha perdido entre los multicolores reflejos iridiscentes de su superficie mientras absorto contempla su perfecto y vaporoso levitar?
Recuerdo aquellos días primaverales de colegio en los que mi ciudad se adornaba con sus mejores galas florales. Esos días durante los que mágicos pollitos de vivos colores llegaban a casa y se dormían acurrucados contra el viejo y cálido flexo metálico. Días en que corría libre, con mi uniforme azul, alegre, incansable, mientras mi aliento se permitía fabricar transparentes pompas que encerraban inconfesables sueños, ocultos secretos, que volarían más alto que mi propio pensamiento y llegarían a formar parte de la gran olla dorada, al final del arcoiris.
Sorprendentemente nunca imaginé que mis pompas pudiesen ser de colores elegidos por mi. ¿Para qué?¡Si ya eran perfectas así!¡Si ya se maquillaban con minúsculos rayitos de luz que las veteaban con coloristas e instantáneas formas!
Puede que las futuras pompas con las que algún día jueguen mis aún no nacidos pero ya existentes hijos sean más cromáticas, mas no serán ni más perfectas ni más bellas.

Cada pompa supuso un deseo, un sueño, una esperanza, una sonrisa o una lágrima de cristal. A veces encerraban el rostro del príncipe que me despertaría de mi letargo. Otras escondían secuencias de una vida futura que entonces todavía se aparecía tan lejana. En muchas ocasiones, consistían en íntimos guiños a un alma solitaria y melancólica. La misma que animaba a esa niña que jamás se cansaba de soplar y soplar.
Cuando alguna de ellas no podía elevarse lo necesario y, al contrario, se veía forzada a descender hasta desaparecer al chocar contra el frío suelo, me decía a mi misma que no sucedía nada, que lo que debía hacer era volver a soplar, con mayor fuerza y seguridad, concentrándome más, sin prisas, permitiendo así que, ella misma, a través mío, adquiriera la consistencia perfecta para iniciar esa aventura fuera ya de mi propio control.
Mis pompas aún prosiguen viajando y es posible que alguna de ellas te tuviese a ti como protagonista. Si la ves y la reconoces, sonríele y aliéntala en su vagar errático con un nuevo soplo de tu corazón. Mientras el mío continúe su eterno latido alguna pompa pululará, a través del universo de mi mirada: transparente, plena y soñadora.































































































el divan de lo efímero dijo
y si sueño en blanco y negro, que me importa a mi que sean de color?
12 Diciembre 2005 | 10:30 AM